La Ley de Segunda Oportunidad (LSO) sigue generando muchas dudas. A pesar de que cada vez más personas se acogen a este mecanismo legal para cancelar sus deudas, todavía circulan ideas erróneas que generan miedo, desconfianza o falsas expectativas.
En muchos casos, quienes atraviesan problemas financieros retrasan la búsqueda de una solución por creer en mitos que no se ajustan a la realidad. Y lo cierto es que cuanto más se prolonga el endeudamiento, más difícil resulta salir de él.
A continuación, analizamos algunos de los mitos más comunes sobre la Ley de Segunda Oportunidad y explicamos qué hay realmente detrás de cada uno.
Mito 1: “La Ley de Segunda Oportunidad solo sirve para grandes deudas”
Uno de los errores más frecuentes es pensar que este mecanismo solo está pensado para personas con deudas millonarias o situaciones empresariales muy complejas.
La realidad es que la Ley de Segunda Oportunidad está diseñada para personas físicas —particulares y autónomos— que no pueden hacer frente a sus deudas de manera regular, independientemente del importe concreto. No existe una cifra mínima “oficial” que determine si puedes acogerte o no.
Lo importante no es el tamaño de la deuda, sino la imposibilidad real de pagarla sin comprometer la estabilidad económica y personal.
Mito 2: “Si me acojo, perderé todos mis bienes”
Este es probablemente el temor más extendido. Muchas personas creen que acogerse a la LSO implica perder automáticamente la vivienda, el vehículo o cualquier bien personal.
Sin embargo, la normativa contempla distintas situaciones. Tras la reforma de la ley, existen mecanismos que permiten conservar determinados bienes, especialmente si son necesarios para la vida personal o profesional, siempre que se cumplan ciertos requisitos.
Cada caso debe analizarse individualmente, pero no es correcto afirmar que acogerse a la ley implica quedarse sin todo.
Mito 3: “Es un proceso muy largo y complicado”
Si bien se trata de un procedimiento legal, no es un proceso inabordable. Con el acompañamiento adecuado, los trámites pueden gestionarse de forma organizada y con claridad.
De hecho, actualmente muchos procedimientos pueden realizarse de manera completamente online, lo que facilita el acceso a personas de cualquier parte del país.
Lo más complejo suele ser el paso previo: tomar la decisión de buscar ayuda.
Mito 4: “Acogerse a la LSO es como declararse en quiebra para siempre”
Otro temor habitual es pensar que acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad marcará a la persona de por vida o la dejará excluida del sistema financiero permanentemente.
La finalidad de la ley es precisamente la contraria: permitir empezar de nuevo. Tras la exoneración de deudas, la persona puede reconstruir su historial financiero progresivamente.
No se trata de un castigo, sino de un mecanismo legal previsto para ofrecer una segunda oportunidad real.
Mito 5: “Pedir un microcrédito es una solución más rápida y sencilla”
Cuando surgen dificultades económicas, muchas personas optan por solicitar microcréditos para ganar liquidez inmediata. El problema es que esta solución suele ser temporal y, en muchos casos, agrava el endeudamiento debido a los elevados intereses y a la acumulación de nuevas obligaciones de pago.
Confundir liquidez con solución es uno de los errores más comunes. Disponer de dinero inmediato puede aliviar momentáneamente la presión, pero si no se aborda el problema estructural de la deuda, la situación tiende a empeorar.
La Ley de Segunda Oportunidad no es una solución rápida en términos inmediatos, pero sí puede ser una solución definitiva cuando se cumplen los requisitos.
Mito 6: “Solo puedo acogerme si estoy completamente arruinado”
Muchas personas esperan hasta una situación límite para informarse sobre esta ley. Sin embargo, cuanto antes se analiza el caso, más margen existe para actuar estratégicamente.
La LSO está pensada para situaciones de insolvencia real, pero eso no significa que haya que esperar a perderlo todo. Identificar el problema a tiempo puede marcar la diferencia entre una salida ordenada y una situación mucho más compleja.
La importancia de informarse correctamente
Los mitos generan miedo, y el miedo paraliza. Por eso es fundamental contar con información clara y adaptada a cada situación concreta.
No todas las personas que tienen deudas necesitan acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. En algunos casos, puede ser suficiente una reestructuración, una negociación o una estrategia diferente. En otros, puede ser la vía más adecuada para recuperar la estabilidad financiera.
Lo importante es no tomar decisiones basadas en creencias erróneas ni seguir acumulando deuda por falta de orientación profesional.
Revisa hoy tu situación y cambia el rumbo
Elegir entre microcréditos vs préstamos tradicionales puede marcar la diferencia entre prolongar el endeudamiento o encontrar una solución real. El error más común es confundir liquidez con solución.
En Resuelve Mi Deuda evaluamos tu caso de forma individual, te explican con claridad qué opciones existen y te acompañan durante todo el proceso de manera sencilla y completamente online. Dar este paso a tiempo puede marcar la diferencia entre seguir acumulando intereses o empezar a construir una salida real y definitiva. Solicitar un estudio gratuito es el primer paso para recuperar el control de tu economía y avanzar con mayor tranquilidad.







